Actualizado enero 20 – 2026
Revisado abril 25 – 2023
Publicado septiembre 27 – 2020
¿Se justifica reducir los riesgos de infección en hemodinamia?
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En Colombia, se estima que el 5% de los pacientes de procedimientos de hemodinamia presentan riesgos de infección significativos. Esta tasa se considera baja, sin embargo, tiene graves consecuencias clínicas y operativas. En este artículo abordamos el costo de las infecciones en hemodinamia y la justificación para fortalecer la prevención.
Las salas de hemodinamia son, sin duda, uno de los servicios esenciales en clínicas y hospitales y lo serán aún más en los próximos años, debido al envejecimiento de la población y el éxito de la medicina en prolongar la vida. Esta realidad nos invita a entender estas salas más allá de la necesidad clínica: se trata de un servicio estratégico para la sostenibilidad de la institución sanitaria.
Así las cosas, resulta conveniente invertir en el fortalecimiento de los protocolos de prevención de infecciones, en tecnologías para mejorar la seguridad de los pacientes y profesionales y en eficiencia operativa para ofrecer la calidad esperada y responder al desafío epidemiológico que enfrentamos.
La vulnerabilidad de los pacientes en hemodinamia
Este desafío se materializa en una situación paradójica: de un lado, aumenta la demanda de procedimientos de hematología y electrofisiología; y del otro, los pacientes son cada vez más vulnerables y por lo tanto suponen un riesgo más alto de complicaciones, entre ellas las de infecciones en sitio quirúrgico (ISQ).
Los pacientes que requieren estos procedimientos suelen ser adultos mayores con múltiples comorbilidades, tales como enfermedad cardiovascular avanzada, diabetes, insuficiencia renal, en estado crítico, lo que los convierte en huéspedes susceptibles. Muchos llegan por Urgencias, sin preparación alguna para una intervención invasiva, y esto limita la preparación preoperatoria óptima.
En Colombia, se estima que el 5% de los pacientes tratados resultan con infecciones asociadas a los procedimientos de hemodinamia y electrofisiología, una cifra similar a la que se registra en hospitales de Estados Unidos y Europa.
El impacto clínico y económico de las infecciones
Una infección relacionada con estos procedimientos compromete la salud del paciente y desencadena una serie de complicaciones que obligan a prolongar la hospitalización, aumentan la resistencia antimicrobiana y elevan la mortalidad.
Las infecciones pueden variar desde casos superficiales que requieren cuidados locales y antibióticos, hasta infecciones profundas que involucran tejidos y dispositivos implantados, catalogadas por los especialistas como “pesadilla clínica” por la complejidad de los casos.
La tasa de infección del 5% puede considerarse un logro institucional, pero no es un riesgo bajo. Para comprender su impacto, veamos este análisis: si una institución realiza cien procedimientos de hemodinamia al mes, podemos estimar que cinco pacientes resultan infectados mensualmente. Si al menos uno de ellos requiere un cambio de dispositivo, con un costo estimado en US$15.000, la pérdida es evidente.
Las consecuencias de estos eventos son multidimensionales:
Para
el paciente:
debe sufrir dolor, incapacidad, prolongación de la estancia hospitalaria, reintervenciones, mayor riesgo de mortalidad y deterioro significativo de la calidad de vida.
Para
la institución:
debe responder por los costos asociados al manejo de un paciente con ISQ. Incluyen días adicionales de hospitalización (muchas veces en UCIs), uso de antibióticos de amplio espectro, posibles reintervenciones y el reemplazo de dispositivos infectados (como stents), honorarios de especialistas, disminución de la capacidad de atender nuevos pacientes.
Para
el sistema de salud:
debe enfrentar el aumento de pacientes deteriorados, la presión sobre los recursos y el riesgo global de la resistencia bacteriana.
Mecanismos de transmisión y puntos críticos de control
El control de los fluidos del paciente es un aspecto crítico en las salas de hemodinamia. Es vital que la sangre no se derrame para evitar riesgos de contaminación que ocurren entre paciente y profesional/entorno:
Paciente a profesional:
la sangre del paciente puede impregnar la ropa quirúrgica del personal. Si existe una solución de continuidad (una pequeña herida, dermatitis) en la piel del profesional o hay contacto con mucosas, puede producirse una infección.
Profesional/ambiente a paciente:
los fluidos del paciente pueden entrar en contacto con la ropa del equipo médico o superficies no estériles, arrastrar microorganismos y re-ingresar a la herida quirúrgica o a otras soluciones de continuidad en la piel del paciente.
Cuando el sangrado es alto y la sala está equipada con campos quirúrgicos reutilizables fabricados en tela tejida, el foco de contaminación es claro. Las telas tejidas son porosas y por lo tanto se empapan rápidamente y no detienen el recorrido de los fluidos. Estos campos quirúrgicos no ofrecen una barrera adecuada entre los fluidos, el entorno y el paciente y se convierten en un punto débil: ahí es donde se debe actuar para prevenir infecciones.
Estrategias integrales de prevención: más allá de los protocolos básicos
Las salas de hemodinamia deben estar listas para atender a los pacientes programados y a los urgentes. La adherencia estricta a los protocolos de prevención de infecciones es la base. Esto incluye:
Ahora bien, en un entorno de alto riesgo como hemodinamia, es posible elevar los resultados con más tecnología y diseño de dispositivos quirúrgicos de última generación. Por ejemplo, la conversión a paquetes quirúrgicos de uso único de alto desempeño, específicamente diseñados para los procedimientos de hemodinamia y electrofisiología, comprueban la diferencia entre un protocolo estándar y uno de máxima seguridad.
Innovación en barreras de protección: los paquetes de alto desempeño
Un paquete quirúrgico de “alto desempeño” se define por su capacidad para controlar fluidos de manera efectiva en procedimientos complejos, prolongados o con alto sangrado. Para hemodinamia, las características clave son:
Dispositivo: Campo quirúrgico
Dispositivo: Bata quirúrgica
Dispositivo: Diseño del Paquete
El uso de estos paquetes especializados de uso único trae además estos beneficios operativos:
Agilización de la rotación:
la impermeabilidad facilita una limpieza más rápida y efectiva entre procedimientos, reduciendo el tiempo de inactividad de la sala.
Protección de equipos:
los protectores impermeables evitan el daño por fluidos y productos químicos de limpieza agresivos, prolongando la vida útil de equipos de alta inversión como los angiográficos.
Simplificación logística:
gestionar un paquete único es más eficiente que manejar inventarios separados de múltiples componentes, liberando recursos de centrales de esterilización y lavandería.
Criterio para la toma de decisiones e implementación
La decisión de adoptar paquetes quirúrgicos para hemodinamia de uso único y alto desempeño debe basarse en un análisis de valor, no solo de costo. Esto es: ¿qué beneficios reporta para la institución tener menos pacientes infectados, disponer de más capacidad para recibir nuevos pacientes?
¿Qué costo está dispuesta la institución a pagar por más prevención?
El análisis puede ser este: ¿cuántos paquetes quirúrgicos de uso único, seguros y efectivos para estos procedimientos, se pueden comprar en un año con US$15.000 (el costo de una reintervención con cambio de dispositivo)?
La ecuación es clara: el costo de prevenir una infección a través de barreras de alta tecnología y desempeño es sustancialmente menor que el costo de tratarla.
Para dimensionar el impacto de esta decisión, la conversión a paquetes quirúrgicos de uso único puede ir acompañada de estas estrategias de implementación:
Evaluación técnica:
solicitar a los proveedores pruebas de laboratorio que certifiquen el nivel de resistencia a fluidos y verificar los registros sanitarios correspondientes (Invima en Colombia).
Capacitación:
realizar jornadas de entrenamiento para todo el personal en el uso y retiro correcto de los nuevos EPP y paquetes quirúrgicos maximizando su protección y minimizando errores de contaminación.
Delimitar zonas:
definir claramente las zonas limpias, de protección radiológica y sucias dentro del servicio, con protocolos de desinfección específicos para cada una, especialmente después de atender pacientes con infecciones confirmadas.
Piloto y medición:
determinar un período de prueba con los indicadores que se espera impactar: tasa de ISQ, tiempo de limpieza entre procedimientos, satisfacción del personal y costos asociados a complicaciones.
Conclusión
Reducir las infecciones en hemodinamia claramente se justifica en términos de misión, clínico y económico. La evolución hacia paquetes quirúrgicos de uso único de alto desempeño es una inversión estratégica en seguridad, calidad y sostenibilidad.
Estos dispositivos combinan ciencia de materiales y diseño especializado para controlar el principal riesgo de infección: los fluidos corporales. Al hacerlo, se crea un entorno más seguro para el paciente vulnerable, se protege al equipo de salud y se liberan recursos institucionales que de otra forma se destinarían al manejo de complicaciones.
UM ofrece varias alternativas de paquetes quirúrgicos para cada especialidad, entre ellos el Paquete Quirúrgico para Hemodinamia.
Por Katy Schuth B. – Redactora







