Actualizado abril 28 – 2026
Publicado febrero 18 – 2021
¿Qué causa más infecciones en hospitales?
Claves para equipos administrativos y clínicos
Tiempo de lectura:
6 min
En cualquier institución de salud, un hospital de alta complejidad o un centro de atención ambulatoria, conviven dos realidades: la necesidad de curar y el riesgo de contagiar. Aquí, las infecciones asociadas a la atención sanitaria (IAAS) son un desafío diario, que afectan a pacientes, al personal y a la sostenibilidad financiera de las organizaciones.
La información oportuna y veraz es la mejor aliada para reducir este gran riesgo. Este artículo ofrece unas claves para quienes toman decisiones administrativas y están en la primera línea asistencial.
¿Qué causa más infecciones nosocomiales?
Las bacterias son la causa más frecuente de infecciones intrahospitalarias en todo el mundo. Aunque la cifra exacta del porcentaje de todas las IAAS que son bacterianas no está unificada a nivel global en los informes de la OMS, se estima que las bacterias pueden ser responsables de 2/3 de las IAAS.
Según el más reciente informe del Sistema Global de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2025, a nivel mundial, aproximadamente una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas por laboratorio involucra patógenos resistentes a los antibióticos.
El informe GLASS 2025 de la OMS, que analizó más de 23 millones de infecciones bacterianas confirmadas en 104 países, identificó los patógenos más preocupantes:
Escherichia coli y
Klebsiella pneumoniae
Hallazgo clave
Resistencia a cefalosporinas de tercera generación >70% en algunos países africanos
Acinetobacter baumannii
–
Hallazgo clave
Resistencia global a carbapenémicos del 54.3%
Staphylococcus aureus (MRSA)
–
Hallazgo clave
Prevalencia global del 27.1% en infecciones del torrente sanguíneo
Neisseria gonorrhoeae
–
Hallazgo clave
Resistencia casi universal a fluoroquinolonas (75%)
Las bacterias están clasificadas como el principal reto en la prevención y control de infecciones, debido a su frecuencia, gravedad y creciente resistencia.
De otro lado, los virus, aunque representan un porcentaje menor del total de las causas de IAAS (aproximadamente 5% antes de la última pandemia), son los responsables de la mayoría de los brotes de rápida propagación en espacios cerrados, como servicios de urgencias, salas de espera y centros de larga estadía. Los más comunes son la influenza, Covid-19 y norovirus.
Un estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases (2025) sobre 3,029 residentes de centros de larga estadía en nueve países europeos reveló que el 57% de los residentes tuvo al menos una infección asociada a la atención sanitaria durante un año de seguimiento, con una tasa de letalidad del 4.5%. Las infecciones más frecuentes fueron las respiratorias (28.9%) y las urinarias (18.7%).
Infección asociada a la atención sanitaria
Tasa de
letalidad
Infecciones respiratorias
Infecciones urinarias
Finalmente, los hongos (parásitos fúngicos) pueden causar infecciones nosocomiales. Se trata de patógenos oportunistas. Los más comunes son Aspergillus spp., Candida albicans y Cryptococcus neoformans. Las Aspergilllus se encuentran con más frecuencia durante trabajos de construcción o remodelación y contaminan el aire con sus esporas. Los pacientes inmunodeprimidos son los más susceptibles a adquirir alguna infección por hongos en el ambiente.
Implicación práctica:
El impacto de las infecciones
Muchas de las infecciones nosocomiales son de carácter endémico, es decir se presentan con frecuencia y con similares características en las instituciones de salud. Sin embargo, esta condición no puede restar importancia a la necesidad de reducirlas, controlarlas y prevenirlas.
Las infecciones asociadas a la atención sanitaria, IAAS, aumentan la tasa de mortalidad[1]. Las infecciones intrahospitalarias provocan la muerte de 700.000 personas por año en el mundo y se estima que, si no se toman medidas, en 2050 la cantidad aumentará a 10 millones de personas, según un informe de expertos realizado para el gobierno del Reino Unido[2]. La OMS advierte que, sin una acción urgente, la resistencia a los antimicrobianos amenaza con erosionar décadas de progreso médico[3].
Adicionalmente, la sostenibilidad económica del sistema también es tema de preocupación. En general, hay acuerdo en que un paciente que permanece más tiempo hospitalizado a causa de una infección prevenible representa:
Las infecciones asociadas a la atención sanitaria desgastan el sistema de salud, son un mal negocio. Esta afirmación es válida para casos de infecciones en sitio quirúrgico, urinarias e infecciones respiratorias, que se consideran típicas en las instituciones sanitarias. El daño económico, social y sanitario es enorme, más aún si se considera que el 70% de las infecciones adquiridas en hospitales puede prevenirse.
¿Cómo ocurren las infecciones en los hospitales?
Existen dos mecanismos básicos, y entenderlos ayuda tanto a la dirección administrativa como al equipo clínico a tomar decisiones:
1. Infección endógena
1. Infección endógena
La infección endógena sucede cuando el paciente se infecta con sus propias bacterias. Por ejemplo, un paciente ingresa para una cirugía de colon. Su intestino contiene millones de bacterias Escherichia coli que viven allí en armonía. Durante la operación, algunas de esas bacterias entran en contacto con la cavidad abdominal o la herida quirúrgica, y desencadenan una infección grave.
Algunas instituciones, como norma básica, asumen que los pacientes que acuden a los servicios sanitarios pueden estar presentando una alteración en su flora, y, por lo tanto, en cualquier momento de la consulta o del tratamiento, por contacto, puede diseminar microorganismos patógenos. Muchas han tenido la experiencia de recibir pacientes que provienen de centros de larga estadía y cárceles y, como suelen presentar microorganismos multirresistentes, son aislados de manera preventiva.
Dos acciones clave:
2. Infección exógena
2. Infección exógena
La otra forma de diseminación de las infecciones es la exógena o contaminación cruzada. El agente infeccioso es transportado desde una fuente externa hasta el huésped. Las manos del personal son el vector más frecuente. Los microorganismos están alojados en el agua, los sistemas de ventilación, los dispositivos médicos, la ropa hospitalaria, las superficies y las soluciones y fluidos intravenosos y con algo de suerte encontrarán una puerta de entrada al organismo de alguien: por las mucosas de la boca, la nariz, los ojos, el tracto respiratorio, la uretra, el tracto genital o el tracto digestivo.
Se estima que gran parte de las infecciones pueden suceder al no practicar las medidas de prevención conocidas, como lavarse las manos, cambiarse los guantes con la técnica adecuada, usar ropa de uso único, realizar la limpieza de equipos y cuidar los detalles.
Dos acciones clave:
Prevención y control
Los hospitales, centros geriátricos y servicios de atención domiciliaria bien dirigidos se caracterizan por el dinamismo de los comités de infecciones para reducir la incidencia y prevalencia de las IAAS. Entender qué sucedió, qué causó la infección, cómo sucedió, dónde se produjo, son las respuestas clave para emprender programas efectivos de prevención de IAAS.
Para que las estrategias sean efectivas, se necesita compromiso dual: un equipo administrativo informado sabe que invertir en prevención es rentable; y un grupo clínico actualizado sabe que cada lavado de manos, cada cambio de guantes y de ropa de uso único, y cada uso prudente de antibióticos salva vidas y reduce costos. Con información oportuna y veraz, ambos equipos logran mejores resultados para los pacientes y para la institución.
Conclusión
La causa raíz de la mayoría de las IAAS no es solo el microorganismo, sino las fallas en los procesos básicos de prevención. Para combatir las infecciones por bacterias -las más frecuentes-, por virus y hongos, es ideal contar con equipos multidisciplinarios que comprendan cómo las IAAS afectan los resultados clínicos y económicos de las instituciones sanitarias. Esta información es clave para diseñar las estrategias de control y prevención.
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Fuentes:
[1] Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el Informe sobre la carga de infección endémica asociada a la atención médica en todo el mundo, se ha observado que las infecciones adquiridas en los hospitales tienden a ser más severas que las adquiridas en la comunidad, provocando más muertes en niños y pacientes en UCI.
[3] Rising antibiotic resistance is putting routine infections back in the danger zone
Por Katy Schuth B. – Redactora












