Actualizado febrero 10 – 2026
Revisado octubre 29 – 2024
Publicado octubre 29 – 2020
Estrategias para reducir IAAS en 2026
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6 min
La prevención y control de las IAAS es una necesidad económica y de seguridad para todos los sistemas de salud. Pero un informe de la OMS revela que solo el 6% de los países cumple con todos los requisitos mínimos de prevención. Otros datos señalan que hasta 3.5 millones de pacientes podrían morir anualmente si no se toman medidas urgentes.
¿Podremos reducir este año un 30% las tasas de Infecciones Asociadas a la Atención Sanitaria (IAAS) a nivel mundial?
Esa es la meta propuesta por la Organización Mundial de la Salud basada en la evidencia científica que indica que las medidas de Prevención y Control de Infecciones funcionan y pueden reducir de manera importante las IAAS. La OMS en su informe de 2022 señaló que era posible prevenir hasta el 70% de las IAAS con las prácticas adecuadas.
Panorama actual: las IAAS como amenaza global
La preocupación por disminuir las infecciones nosocomiales se justifica por varias razones, entre las que destacamos el impacto en los pacientes, el gasto y el riesgo de los microrganismos resistentes a los antimicrobianos. Veamos:
Impacto epidemiológico y mortalidad:
según el mismo informe (2024), hasta un 30% de los pacientes en unidades de cuidados intensivos (UCI) puede desarrollar una IAAS. Casi la mitad (48.7%) de todos los casos de sepsis con disfunción orgánica en UCI para adultos tienen este origen. Un análisis conjunto de la OMS y la OCDE calcula que, sin una acción urgente, hasta 3.5 millones de pacientes podrían morir cada año a causa de IAAS.[1]
Carga económica y operativa:
las IAAS consumen recursos que podrían destinarse a nueva atención. Un modelo de la OMS/OCDE estima que la mejora de los programas de Prevención y Control de Infecciones (PCI) podría generar ahorros anuales en gastos sanitarios de hasta 112,000 millones de dólares y ganancias económicas adicionales de hasta 124,000 millones de dólares para 2050.[2]
La Resistencia Antimicrobiana (RAM):
cada año se producen unos 136 millones de casos de IAAS resistentes a los antibióticos; en 2023, una de cada seis infecciones bacterianas comunes ya era resistente a los tratamientos. Bacterias como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae muestran resistencia a los medicamentos de primera línea en más del 40% y 55% de los casos, respectivamente.[3] Esto convierte al trasplante de órganos, la quimioterapia del cáncer, el tratamiento de la diabetes y la cirugía mayor en procedimientos de muy alto riesgo.[4]
El impacto de las IAAS en las instituciones sanitarias
El impacto de las infecciones intrahospitalarias es multifacético. De un lado, el paciente: ingresa con el objetivo de sanar y no de enfermar más; y debe asumir costos y pérdidas por incapacidad laboral e incluso puede morir por la infección. Para la comunidad y el sistema sanitario el riesgo es evidente: según la PAHO , uno de cada 20 pacientes en el mundo tiene riesgo de contraer infección por un servicio médico. De otro lado, para las instituciones, el perjuicio es enorme: las IAAS afectan los resultados de los indicadores de la calidad, ambiente laboral, productividad, capacidad de atención, costos y ganancias.
En un estudio realizado para evaluar el impacto del costo de las infecciones intrahospitalarias en hospitales chilenos de alta y mediana complejidad, los autores presentan este dato:
Uno de los estudios mostró que llevando los resultados obtenidos a las IIH (Infecciones Intra Hospitalarias) notificadas en un año, la sobre estadía hospitalaria correspondió a un total de 13.094 días, lo que equivale a 7% del total de camas disponibles el mismo año. Las infecciones urinarias produjeron en promedio 12,9 días de exceso de hospitalización; neumonía 18,4 días; herida operatoria 30,5 días; bacteriemia primaria 43,8 días; infecciones asociadas a válvulas derivativas 78,7 días; herida operatoria cesárea 15,6 días y neumonía no asociada a procedimientos invasores 18,1 días.[5]
Los beneficios de reducir las infecciones intrahospitalarias
Quienes promovemos el control y prevención de infecciones, sabemos que atender nuevos pacientes reporta más beneficios que ocupar una cama con un paciente que debió haber sido de alta. De un lado, se dinamizan todos los servicios, tales como exámenes diagnósticos, farmacológico, profesionales médicos, cirugías, tratamientos, etc. De otro lado, se atiende a la comunidad y se habilita la capacidad sanitaria de la zona.
Esto lo reveló un estudio[6], esta vez en Canadá, que arroja este importante dato: por cada infección controlada un hospital es posible admitir 4.62 pacientes más.
En este orden de ideas, disminuir el número de casos IAAS significa un gran alivio en los resultados económicos de la institución, incluso cuando debe invertir en nuevos dispositivos e insumos para la prevención y control de las infecciones. Para evaluar la conveniencia de mejorar los protocolos de prevención, veamos estos ejemplos:
Si la sobre estadía hospitalaria fue de 13.094 días, reducirla en un 30% aumentaría en 3.928 la capacidad de hospitalización de la institución. Si las camas se hubieran ocupado con pacientes nuevos, ¿cuánto se hubiera facturado en promedio?
Cuánto se gastó el año anterior en reintervenciones quirúrgicas con reemplazo de implantes o dispositivos de alta tecnología comparado con el costo de los programas de PCI. ¿Se justifica invertir más en prevención?
Cuál fue el costo de los días de hospitalización en UCI que requirieron los pacientes con IAAS comparado con inversión en EPP de calidad. ¿Cuántos más EPP se hubieran podido adquirir?
La barrera física como estrategia central de prevención
Una estrategia vital y tangible para prevenir las infecciones nosocomiales es crear una barrera física efectiva. Dedicar especial atención a contener y aislar los microorganismos presentes en la piel y los fluidos de pacientes y profesionales es un paso esencial para romper la cadena de transmisión. Este objetivo se logra con el uso de elementos de protección personal adecuados, paquetes quirúrgicos ajustados a las necesidades de los procedimientos y la utilización de batas, protectores, paños y empaques de esterilización de uso único y alta calidad.
La importancia de esta protección es tal que organismos acreditadores como The Joint Commission promueven que la seguridad del personal y del paciente se maneje como un solo tema, no por separado. Por esta razón, es ideal conformar equipos multidisciplinarios—que incluyan a especialistas en prevención de infecciones, cirujanos, enfermería y personal administrativo—con información homogénea de manera tal que les permita tomar decisiones informadas sobre la adquisición de dispositivos, EPP e insumos. Estos equipos son el núcleo de cualquier programa de PCI efectivo, encargados de desarrollar guías, coordinar formación y auditar las prácticas.
Estrategias clave basadas en la evidencia
Para alcanzar la meta de reducir las IAAS, la OMS publicó en 2024 la Guía práctica de vigilancia de IAAS, que proporciona un programa específico a las instituciones de salud para implementar sistemas de vigilancia activa, considerados clave para medir y reducir las infecciones.
Si lo logramos, habremos avanzado significativamente en estos aspectos:
Programas de Prevención y Control de Infecciones (PCI) con presupuesto y personal dedicado.
Sistemas de vigilancia de IAAS y resistencia antimicrobiana.
Acceso universal a servicios básicos de agua, saneamiento e higiene.
Capacitación obligatoria en PCI para todo el personal asistencial y de limpieza.
Además, para cerrar las brechas de prevención, bien vale considerar estrategias dinámicas y focalizadas que van más allá de los protocolos genéricos.
El plan propuesto incluye:
Vigilancia activa con herramientas digitales
La OMS recomienda comenzar con una vigilancia focalizada en áreas de alto riesgo como UCI y quirófanos, y en los tipos de IAAS de mayor impacto: infecciones del torrente sanguíneo asociadas a catéter, infecciones urinarias, neumonías asociadas a ventilador e infecciones del sitio quirúrgico (ISQ). La adopción de herramientas digitales y sistemas semiautomatizados reduce la carga operativa, estandariza criterios y mejora la precisión, permitiendo incluso alertas tempranas de brotes. Para la OMS la vigilancia activa es el «estándar de oro» para la reducción de IAAS.
Fortalecimiento de los programas básicos de PCI
Un programa de PCI sólido es la primera línea de defensa. Sus componentes centrales, alineados con los Requisitos Mínimos de la OMS, deben incluir:
- Higiene de manos universal: este protocolo supone garantizar el acceso a agua y jabón y a soluciones hidroalcohólicas en cada punto de atención. Esta práctica es altamente costo-efectiva, con un retorno de inversión estimado en $24.6 por cada dólar invertido.
- Uso racional de antimicrobianos: crear protocolos internos del hospital que guíen a los médicos sobre qué antibiótico usar, en qué situación y por cuánto tiempo para optimizar su uso y auditando prescripciones para retroalimentar los efectos logrados.
- Capacitación continua y cultura de seguridad: la prevención es responsabilidad de todo el personal de la institución. Conocer los problemas y los avances ayuda a los equipos a crear una cultura de seguridad proactiva.
Inversión estratégica y liderazgo
Mejorar la PCI es una de las mejores inversiones para mejorar los resultados de las instituciones sanitarias y la salud pública. Para que sea una inversión estratégica y sostenida, se requiere:
- Asignar recursos específicos: el plan es más efectivo cuando se asigna presupuesto, personal dedicado y se otorga autoridad dentro de la estructura organizativa para el equipo de PCI.
- Vincular las metas propias con las metas globales: articular la prevención de IAAS con los planes locales y mundiales contra la resistencia antimicrobiana y disminución de riesgos biológicos aumenta el sentido al esfuerzo que implica la vigilancia.
Plan de acción práctico
En seis meses será posible observar los primeros resultados de estas estrategias. Un plan escalonado es efectivo.
Conclusión
Reducir las IAAS en un 30% es un objetivo alcanzable. Requiere pasar a una acción integral, donde la inversión en materiales de barrera de alta calidad y la conformación de equipos multidisciplinarios informados son tan cruciales como la vigilancia digital y la higiene de manos. El éxito depende de implementar de manera rigurosa y comprometida todas las piezas efectivas que ya conocemos para la prevención.
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[3] La OMS advierte de la resistencia generalizada en todo el mundo a antibióticos de uso habitual
[4] OMS – Resistencia a los antimicrobianos
[5] Nercelles P, Villarroel M L, Herrera R et al. Costos de neumonía no asociada a procedimientos invasivos en un hospital terciario. Libro de resúmenes del IX Congreso Chileno de IIH. Puerto Varas 2000
[6] Shepard J, Frederick J, Wong F, Madison S, Tompkins L, Hadhazy E. Could the prevention of health care-associated infections increase hospital cost? The financial impact of health care-associated infections from a hospital management perspective. Am J Infect Control. 2020 Mar;48(3):255-260. doi: 10.1016/j.ajic.2019.08.035. PMID: 32089192.
Por Katy Schuth B. – Redactora

















