Actualizado noviembre 11 – 2025
Revisado abril 23 – 2024
Publicado septiembre 23 – 2021
Estrategias clave para prevenir infecciones
y garantizar la seguridad del paciente en casa
Tiempo de lectura:
6 min
Te presentamos cinco estrategias para prevenir infecciones del paciente en casa que ayudarán a crear un entorno propicio para su seguridad y recuperación.
La atención médica en casa es una alternativa de gran importancia para la recuperación del paciente dentro de su entorno familiar. Sin embargo, esta posibilidad tiene algunos riesgos, y es probable que las infecciones sean el principal desafío. Entender estos riesgos y cómo prevenirlos es fundamental para que la experiencia de cuidar al paciente en casa sea segura y positiva para todos.
¿Por qué es crucial darle importancia a la prevención?
Las infecciones adquiridas en el hogar comprometen la salud del paciente, retrasan la recuperación y en muchos casos exigen volver al hospital. En casos graves, estos pacientes requieren unidad de cuidados intensivos, nuevas cirugías, medicamentos de alto costo, exámenes diagnósticos y atención profesional de alto nivel para salir adelante.
Algunos estudios, como uno realizado en Estados Unidos, indican que hasta un 17% de las hospitalizaciones no planificadas en pacientes bajo cuidado domiciliario se deben a infecciones. Además, se estima que cerca de un 30% de estos reingresos podrían evitarse con medidas preventivas robustas.
Aunque estas cifras son importantes es posible que subestimen la verdadera tasa de infección debido a limitaciones en el tamaño de la muestra y a la no identificación de todos los casos de infecciones.
Las causas principales de las infecciones en el entorno doméstico
Muchos profesionales de la salud prefieren que sus pacientes continúen el tratamiento en casa para evitar la exposición a los riesgos de las infecciones asociadas a la atención sanitaria. Estiman que allí estarán más seguros al contacto directo o indirecto con virus y bacterias propias de los ambientes hospitalarios.
Pero no siempre es así.
La realidad es que el ambiente doméstico presenta desafíos únicos. Podemos identificar tres grupos de causas para las infecciones de los pacientes en casa:
El entorno
físico
las condiciones de limpieza pueden ser inadecuadas, incluyendo la falta de agua potable o espacios no acondicionados para los cuidados médicos.
–
Deficiencia en
el conocimiento
los cuidadores o pacientes no han recibido una capacitación clara sobre higiene, manejo de heridas o identificación de signos de alarma.
–
–
Falta de recursos
e insumos
hay ausencia de elementos básicos para el manejo de pacientes como guantes, mascarillas, desinfectantes, toallas desechables o contenedores para residuos peligrosos.
Estos factores, combinados con prácticas de riesgo como una higiene de manos inconsistente, abrazar y besar a las personas y más aún de manera especial si están enfermas, permitir que la mascota acompañe al enfermo o aplicar remedios caseros en heridas, crean un ambiente propicio para los microorganismos patógenos, poniendo en riesgo tanto al paciente como a su familia.
5 estrategias fundamentales para un hogar seguro
Mitigar estos riesgos requiere un esfuerzo conjunto entre las instituciones de salud, el personal médico, el paciente y su familia.
Al implementar estrategias, los proveedores de atención médica pueden mejorar la calidad de la atención brindada a los pacientes de atención médica domiciliaria, reducir la incidencia de infecciones y, en última instancia, mejorar los resultados para los pacientes mientras se optimizan los recursos de atención médica.
De acuerdo con la experiencia de enfermeras que asisten a los pacientes en casa, estas cinco estrategias podrían ayudar a prevenir infecciones:
La base de toda prevención es la información. Los profesionales de la salud deben proporcionar instrucciones explícitas y fáciles de entender, evitando suponer que el paciente y su cuidador lo saben todo. Ellos deben sentirse seguros al saber:
La calidad del servicio de salud a domicilio es un pilar irrenunciable.
En Australia, un estudio que buscaba analizar la adherencia a la higiene de manos del personal de enfermería en cuidados domiciliarios encontró que, si el personal de enfermería observaba un ambiente saludable, ejecutaba con más rigor los controles sanitarios que cuando las condiciones eran malas[1].
Pero, el mecanismo del buen cuidado también opera cuando los cuidadores y el paciente tienen la experiencia de ser atendidos por un equipo bien capacitado que sigue protocolos estrictos—como el uso de mascarilla y guantes, la higiene de manos en los cinco momentos clave y el manejo seguro de residuos—. Estas prácticas están protegiendo al paciente de una infección y, al mismo tiempo, modelando las correctas conductas para los cuidadores familiares.
La prevención también depende de tener herramientas concretas para crear las barreras para evitar el contacto con gérmenes, hongos, virus y bacterias de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Por ejemplo, es esencial garantizar la disponibilidad de:
Las condiciones ambientales son fundamentales para la seguridad del paciente. El hogar debe adaptarse para convertirse en un espacio de recuperación. El personal de enfermería puede guiar a la familia en aspectos cruciales como:
Dedicar tiempo a hablar de estos temas tiene un impacto positivo en la seguridad de los pacientes. De acuerdo con la experiencia de un grupo de enfermeros de una gran agencia de Nueva York, que atiende a casi cien mil pacientes en un millón de visitas al año, si dedicaban tiempo y esfuerzo a la enseñanza de los pacientes y cuidadores para hablar de riesgos y cuidados de infecciones, verían buenos resultados en muchos casos. Según su criterio, si el paciente decidía participar de estas prácticas y si su cuidador realizaba bien las tareas, el paciente estaría seguro.[2]
La comunicación debe ser bidireccional y proactiva. En muchos casos, los pacientes no cuentan sus problemas. Esto es tan grave como las fallas en el seguimiento por no llamar o visitar al paciente. Por ello, es vital establecer un sistema de seguimiento que permita evaluar la evolución, verificar el cumplimiento de las pautas médicas y detectar a tiempo cualquier complicación, previniendo así reingresos hospitalarios.
Conclusión
La seguridad del paciente en casa es imprescindible para el éxito de su recuperación. Esto es posible con una comunicación abierta, la capacitación de todos los involucrados, la disponibilidad de los recursos adecuados y un seguimiento profesional constante. El trabajo en equipo de profesionales de la salud, cuidadores y del personal de enfermería en servicios domiciliarios, hace posible la transformación de la casa en un sitio seguro para a recuperación del paciente y la de su familia.
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Por Katy Schuth B. – Redactora












