Actualizado marzo 24 – 2026
Publicado marzo 12 – 2024
¿Es el gramaje un indicador de calidad?
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6 min
Conoce cómo la tecnología SMS actúa como verdadera barrera de protección y por qué debes exigir eficiencia, no peso, en tus adquisiciones de EPP y ropa quirúrgica.
En los procesos de adquisición de textiles, es usual preguntar por el gramaje de la tela. Históricamente, el peso ha sido la medida comercial por excelencia para clasificar tejidos y se le relaciona con conceptos como calidad, durabilidad y resistencia. En términos generales, como compradores, esperamos que una tela de mayor peso o más gruesa sea un mejor material.
Pero ¿es esto cierto cuando hablamos de ropa quirúrgica y de protección sanitaria?
La respuesta es no.
En el ámbito sanitario, el gramaje es un criterio secundario. La verdadera calidad de una bata, campo o paquete quirúrgico no se mide en gramos, sino en su capacidad de actuar como barrera protectora contra infecciones. Las nuevas tecnologías de fabricación de materiales no tejidos han revolucionado este concepto, priorizando la eficiencia por encima del peso.
En este artículo explicamos por qué el gramaje no es el problema a resolver y en su lugar, qué exigir como profesional sanitario o administrativo a un proveedor, y cuáles son los criterios técnicos que garantizan una compra segura y rentable para tu organización.
¿Qué es el gramaje y por qué ha perdido importancia?
El gramaje expresa la cantidad de materia prima utilizada en la fabricación de una tela. Se obtiene recortando un metro cuadrado de material y verificando su peso, dando como resultado una cifra en gramos por metro cuadrado (g/m²) o gramos por metro lineal (gr/ml).
En las telas convencionales (tejidas), un mayor gramaje solía implicar mayor grosor y resistencia. Sin embargo, en los materiales no tejidos —los más utilizados en la industria sanitaria—, esta regla no aplica de la misma manera. El gramaje en estos materiales depende de la cantidad y calidad de los filamentos (generalmente polipropileno) y del método de producción. Un material no tejido de bajo gramaje puede ser altamente eficaz. Pasa algo similar con los guantes: los de nitrilo ultrafinos ofrecen mayor resistencia química que los antiguos guantes látex gruesos. En las telas quirúrgicas y de protección la tecnología importa más que el peso.
La clasificación de los materiales no tejidos: del uso industrial al sanitario
Es común encontrar tablas que clasifican los no tejidos por gramaje para usos generales. Sin embargo, es crucial entender que esta clasificación por peso no define la seguridad en el ámbito médico. A modo de información general, los rangos de gramaje en la industria suelen distribuirse así:
Clasificación
por peso:
Liviano / Higiénico
Gramaje (g/m²)
< 25 g/m²
Usos comunes:
Forros, productos de higiene femenina, algunas capas de mascarillas.
Clasificación
por peso:
Medio / Médico
Gramaje (g/m²)
26 – 70 g/m²
Usos comunes:
Batas quirúrgicas, campos, paquetes para esterilización, ropa de paciente.
Clasificación
por peso:
Pesado / Industrial
Gramaje (g/m²)
70 – 150 g/m²
Usos comunes:
Tapicería, filtros industriales, geotextiles ligeros.
Clasificación
por peso:
Industrial / Construcción
Gramaje (g/m²)
> 150 g/m²
Usos comunes:
Geotextiles para carreteras, construcción, aplicaciones de alta resistencia.
Como puedes ver, la ropa de uso sanitario y quirúrgico se encuentra predominantemente en el rango “medio” (25-70 g/m²). Pero, ¿qué diferencia a un material de 40 g/m² seguro de otro del mismo peso que no lo es? La respuesta está en su estructura interna.
Una tela no tejida de 40 gramos puede no estar logrando el desempeño esperado y al aumentarle el gramaje a 50 ó 60 gramos tampoco lo hará. Porque el gramaje no es lo que incide en la eficiencia. Es la tecnología que se utilice en el ensamble de capas y barreras lo que hará segura la ropa para el paciente y el personal de la salud.
Veamos por qué.
La tecnología SMS y la verdadera barrera protectora
El material para uso quirúrgico y protección es en realidad una combinación de capas y tecnologías que se presentan como un solo tejido. El más común y eficaz es conocido como SMS (Spunbond-Meltblown-Spunbond). Es un material compuesto por tres capas, cada una con una función específica:
Capas exteriores
(Spunbond):
Son dos capas de filamentos continuos que aportan resistencia mecánica, suavidad al tacto y durabilidad para soportar los movimientos y halones de una cirugía.
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Capa interior
(Meltblown):
Es el corazón del material. Se trata de una capa de fibras ultrafinas que forman una estructura de malla densa. Esta capa es la responsable de actuar como barrera física contra bacterias, virus, partículas y fluidos, atrapándolos e impidiendo su paso.
Existen variantes como el SMMS (con dos capas de Meltblown) para niveles de protección aún más altos; o materiales como el SS (dos capas de Spunbond) sin capa de barrera y, por lo tanto, no son los más seguros para entornos con alto riesgo biológico, siendo más adecuados para productos como forros o pañales donde se busca suavidad y transpirabilidad, pero no aislamiento.
El objetivo final: la contención de fluidos
En muchos momentos de la práctica sanitaria, como atención de pacientes en urgencias con heridas abiertas y cirugías largas, es necesario mejorar aún más la capacidad de estos materiales:
Esta característica es la más importante y es la condición para que un material sea considerado «seguro». En muchos casos, se adicionan procesos como laminados para garantizar que los fluidos no traspasen hacia el profesional ni hacia el paciente.
Las telas tienen un objetivo mayor al de solo de cubrir el cuerpo del paciente o la ropa del equipo médico. Se trata de prevenir infecciones para que el resultado de la atención sanitaria sea óptimo y rentable. La prevención consiste en aislar y contener, en crear una barrera capaz de impedir el paso de partículas del ambiente y patógenos hacia piel, las mucosas y las heridas.
Nivel de protección:
BAJO
Riesgo:
Exposición mínima o nula a fluidos corporales. Bajo riesgo de salpicaduras o aerosoles.
Áreas y procedimientos asociados:
- Consulta externa
- Hospitalización general
- Procedimientos cortos y de bajo contacto
- Toma de signos vitales
Nivel de protección:
MEDIO
Riesgo:
Riesgo moderado de exposición a fluidos corporales. Se requiere barrera antiviral y antimicrobiana para proteger al paciente y al personal. Posibilidad de salpicaduras.
Áreas y procedimientos asociados:
- Urgencias (triaje, curaciones menores)
- Ambulancia (atención prehospitalaria básica)
- Consulta externa de alto contacto (odontología, pequeña cirugía)
- Laboratorio clínico (procesamiento de muestras)
- Intervenciones cortas con nivel medio de fluidos
Nivel de protección:
ALTO
Riesgo:
Alto riesgo de exposición a vi-rus, bacterias y fluidos corporales a presión. Se requiere máxima barrera de protección (BFE, VFE y resistencia hidrostática certifica-da). Exposición a aerosoles y sal-picaduras de alto impacto.
Áreas y procedimientos asociados:
- Cirugías de alto volumen de fluidos (trauma, cardiovas-cular, obstetricia)
- Procedimientos prolongados
- Urgencias de alta complejidad (reanimación, trauma)
- Ambulancia medicalizada (atención prehospitalaria avanzada)
- UCI / UCE (manejo de pacientes críticos, intubación, aspiración de secreciones)
Criterios para seleccionar el material no tejido para uso sanitario
En este orden de ideas, al buscar calidad en la ropa quirúrgica y de protección, los parámetros en los pliegos de compra que ayudan a definir la efectividad de los materiales son los siguientes:
Resistencia hidrostática:

Es la capacidad del material para soportar la presión de un líquido sin que este atraviese completamente la barrera.
Caso clínico: en una cirugía de rodilla con alto volumen de líquido de irrigación, el equipo utilizó batas y campos quirúrgicos de alto desempeño. A pesar de las fuertes maniobras del traumatólogo para reducir la fractura y la presión constante del líquido sobre el campo, el material mantuvo su integridad y ninguna gota traspasó. El paciente evolucionó sin signos de infección y fue dado de alta en el tiempo previsto, mientras que el equipo quirúrgico trabajó con la tranquilidad de estar completamente protegido.
Resistencia mecánica:

Es la capacidad del material y de la prenda terminada (incluyendo costuras y uniones) para soportar fuerzas de tracción, estiramientos y halones sin rasgarse. Si el material se rompe durante un procedimiento, la barrera protectora se pierde inmediatamente, permitiendo el paso de fluidos y microorganismos entre el paciente y el personal sanitario.
Caso clínico: durante una cirugía de cadera de larga duración, el cirujano necesitó realizar una maniobra de tracción que exigió apoyar todo su antebrazo sobre el campo estéril y realizar un movimiento rotatorio de gran fuerza. La integridad de la barrera se mantuvo durante toda la intervención, el paciente no estuvo expuesto a riesgos de contaminación y el equipo pudo completar el procedimiento sin interrupciones para cambio de vestimenta.
Opacidad:

Se refiere a la transparencia o no del material.
Caso clínico: durante la preparación para una cirugía ambulatoria, una paciente expresó su preocupación “porque se me ve todo” con la bata hospitalaria. El enfermero le entregó entonces una bata de material no tejido con alta opacidad, fabricada con tecnología SMS. La paciente se sintió cómoda y respetada durante todo el proceso, colaborando activamente con el equipo médico. La experiencia positiva quedó registrada en la encuesta de satisfacción del paciente, destacando el trato digno recibido.
Repelencia:

Es una característica de la superficie del material, que hacer rodar el líquido, evitando que sea absorbido.
Caso clínico: en una intervención de cirugía menor ambulatoria, al realizar una incisión se produjo sangrado arterial que generó una salpicadura sobre la manga del cirujano. Gracias a la alta repelencia del material de la bata, las gotas de sangre rodaron inmediatamente sin dejar rastro ni ser absorbidas. El cirujano continuó el procedimiento sin interrupción, el campo se mantuvo seco y no fue necesario cambiar la bata. El paciente no estuvo expuesto a riesgo alguno y la cirugía finalizó en el tiempo estipulado.
Barrera antimicrobiana:

El material debe ser eficaz en la filtración de bacterias (BFE) y virus (VFE). Un material SMS de calidad puede alcanzar una eficiencia de filtración bacteriana superior al 99%.
Caso clínico: en la unidad de cuidados intensivos durante el pico de una epidemia viral, se utilizaron EPP de alto desempeño para el manejo de pacientes intubados. A pesar de la alta carga viral del ambiente y los procedimientos de alto riesgo como aspiraciones de secreciones, el hospital mantuvo su personal sano y operativo, garantizando la atención continua de los pacientes críticos.
Antiestático:

En entornos sanitarios el material debe tener control estático.
Caso clínico: durante una maniobra de reanimación, a pesar de la fricción constante entre materiales sintéticos, el equipo quirúrgico notó que no se generó ninguna chispa estática. El procedimiento transcurrió con total seguridad para el paciente y el equipo, que pudo concentrarse en la emergencia sin riesgos adicionales.
Ignífugo:

El material debe rechazar el fuego y proteger a los usuarios.
Caso clínico: durante una cirugía de laringe en un paciente pediátrico, el electrobisturí generó una chispa cerca del campo quirúrgico. El material con tratamiento ignífugo se autoextinguió en fracciones de segundo, sin propagar las llamas. El niño no sufrió quemaduras, la cirugía pudo completarse sin incidentes y el pequeño fue extubado sin complicaciones.
Bajo despeluzamiento:

El material debe garantizar baja presencia de pelusas, hilos y partículas incluso si se rompe.
Caso clínico: al vestir el quirófano con un paquete quirúrgico de alto desempeño, la instrumentadora, que no conocía la marca del dispositivo, tuvo dudas iniciales por el riesgo de despeluzamiento de los materiales. Sin embargo, observó que no se generó esa especie de nube de partículas. Tras seis horas de intervención, el paciente no presentó signos de infección postoperatoria y la herida quirúrgica cicatrizó perfectamente.
Gramaje y sostenibilidad
El gramaje también juega un papel interesante al evaluar el impacto ambiental de los materiales. La tecnología permite hoy crear barreras de alta eficiencia con bajo gramaje con estas consecuencias positivas:
Menor uso
de materia prima:

Al requerir menos material para lograr el mejor rendimiento, se reduce la presión sobre los recursos naturales.
Menor
huella de carbono:

Productos más ligeros implican un transporte más eficiente y, por tanto, una menor emisión de CO₂.
Manejo
de residuos:

Un material de alta tecnología y bajo gramaje genera menos volumen de residuos en su disposición final y es posible integrarlo a un nuevo ciclo de producción con el tratamiento adecuado.
Por tanto, al elegir ropa quirúrgica y de protección eficiente, también se opta por una opción más respetuosa con el medio ambiente.
Conclusión
El gramaje es una medida comercial para clasificar las telas. Sin embargo, este criterio no es el adecuado para calificar la eficiencia de un material en el ámbito sanitario o de riesgo biológico. La calidad de una envolvedera, un campo quirúrgico o un EPP no reside en su peso, sino en la tecnología de su estructura (como el SMS) y en su capacidad demostrada para actuar como barrera eficaz.
Como profesional responsable de adquisiciones o como personal sanitario que utiliza estos elementos a diario, el enfoque debe estar en la eficiencia. Invertir en protección de calidad es la medida más rentable para prevenir las Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS), proteger a tu equipo, salvaguardar la dignidad de los pacientes y, en última instancia, garantizar la sostenibilidad y el éxito de la organización.
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Por Katy Schuth B. – Redactora








