Actualizado septiembre 1 – 2026
Revisado febrero 13 – 2024
Publicado enero 7 – 2021
EPP eficaces:
barreras contra riesgos biológicos
Tiempo de lectura:
6 min
La inversión en EPP de calidad no es un gasto: es una inversión en la salud de los trabajadores y en la sostenibilidad de la institución.
Algunas personas durante sus jornadas de trabajo enfrentan riesgos constantes, como la exposición a patógenos, toxinas o agentes biológicos, que podrían derivar en enfermedades. La clave para mitigar estos riesgos radica en el uso adecuado de los elementos de protección personal (EPP).
Al entrevistar a trabajadores en la atención médica, veterinaria, laboratorios, gestión de residuos y saneamiento, se nota en ellos la necesidad de sentirse seguros en diversas situaciones, tales como contacto con sangre y otros fluidos corporales, manipulación de sustancias peligrosas, limpieza de salas de procedimiento, atención a pacientes, manejo de dispositivos cortopunzantes, gestión de residuos o cualquier otro material contaminado con virus, bacterias, hongos y parásitos.
Los EPP: bien común
Cuando los trabajadores y los empleadores comprenden que el EPP de calidad es un bien común, la decisión de invertir en los mejores materiales se convierte en una estrategia compartida de seguridad, eficiencia y sostenibilidad.
Los trabajadores:
Por su parte, las empresas y empleadores esperan de los EPP:
¿Cómo protegen los elementos de protección personal?
Para garantizar la seguridad de los usuarios al usar los EPP adecuados contra riesgo biológico, se cubren las vías respiratorias, membranas y el cuerpo con materiales que sirven de barreras para evitar que los materiales infecciosos o tóxicos entren en contacto con la piel, las mucosas y la ropa.
Al mismo tiempo, algunos EPP , como las batas, gorros y polainas, ayudan a mantener la seguridad en ciertas áreas donde la asepsia es indispensable.
En ese orden de ideas, los EPP contra riesgo biológico deben evitar:
Que los microorganismos pasen de un lado a otro y puedan infectar al usuario:
Los fluidos de personas y animales y los sustancias contaminadas contienen microorganismos que, per se, deben considerarse potencialmente infecciosos. Si llegan a la piel o las mucosas del trabajador, lo pueden enfermar. «La exposición a patógenos transmitidos por la sangre es el riesgo para la salud ocupacional más grave que se presenta en la profesión sanitaria a nivel mundial».[1]
Que aumente la contaminación cruzada:
Los microorganismos pueden alojarse en los poros de las telas y la piel y reproducirse; también pueden caer en equipos, superficies y materiales. El contacto entre equipos-superficies-materiales-manos-guantes-personas es una de las causas más importantes de infecciones.
Que la ropa sea vehículo de transmisión de infecciones:
Las batas, gorros y polainas de uso único evitan que los microorganismos se transporten en la ropa de un lugar a otro y contaminen personas y objetos. Mantener el riesgo en la misma área es una medida para mitigar el riesgo de infección.
–
Que las motas, hilos y partículas provoquen daños:
Los microorganismos pueden aprovechar el viaje en las motas y encontrar un huésped.
–
Que no se rompa fácilmente:
Si durante el trabajo que se realiza, se está en contacto con las sustancias peligrosas, lo que menos se desea es que la ropa de protección se rasgue o rompa y el trabajador quede expuesto al riesgo biológico.
Materiales indicados para los EPP contra riesgo biológico
Los materiales de los elementos dependen del nivel de riesgo y la tarea que el usuario debe ejecutar. En algunos casos, debe ser impermeable y en otros tener la capacidad de aislar y contener.
Por ejemplo, para elementos de protección como las gafas y escafandras, guantes, botas y delantales se prefieren materiales como el policarbonato para proteger los ojos y vías respiratorias, caucho, látex o nitrilo para aislar las manos, o plástico para proteger los pies. Estos materiales son impermeables, porque durante su vida útil no permiten el paso de la humedad.
Pero para los otros elementos, tales como batas, overoles, mascarillas, pantalones, gorros y polainas, no se requieren materiales 100% impermeables, pero sí capacidad de repeler fluidos. Esa capacidad de barrera está directamente relacionada con la estructura de la tela.
En el mundo entero los EPP en tela no tejida o de uso único son los preferidos por la seguridad que ofrecen.
Los materiales de uso único tienen una estructura semejante a una red desordenada de fibras. No es posible seguir el trazo de una fila, una columna o una secuencia de poros. Y esto es lo que hace la diferencia: los poros ordenados favorecen la pilaridad: cuando la tela entra en contacto con la humedad, los líquidos se extienden y traspasan fácilmente de un lado al otro. Las pruebas que se realizan a las telas no tejidas consisten en demostrar qué tanta resistencia a fluidos soportan.
Además, los poros en los materiales no tejidos son mucho más pequeños que los de la tela tejida. Encontramos estos datos:
El efecto salta a la vista: un microorganismo puede pasar por los poros de una tela tejida. Si el textil está seco, el recorrido puede tardar horas. Pero si está húmedo, en segundos estará al otro lado.
Los elementos de protección personal elaborados con materiales de uso único de alta tecnología ofrecen protección y seguridad al personal en todos los entornos de trabajo con riesgo biológico.
¿Por qué la calidad del EPP es una decisión de comité?
Los materiales de baja calidad generan falsas sensaciones de seguridad y, cuando fallan, ponen en riesgo al trabajador, a la comunidad y a la organización.
Por eso, se requiere la visión 360 grados de un comité que no solo evalúe el precio de adquisición, sino las características de las ofertas y su seguridad. Conocer si los trabajadores, por ejemplo, han reportado roturas, filtraciones o incomodidad es clave; tener evidencias de certificaciones o pruebas de laboratorio; y determinar el nivel de riesgo de acuerdo con estándares internacionales.
La consideración costo-efectividad
Nuestra recomendación es simple. Los mejores elementos de protección personal son los que resultan efectivos, es decir, que en efecto protegen a los usuarios del contacto con las sustancias peligrosas.
Un tapabocas que permita el paso de salpicaduras de saliva o agua contaminada, unos guantes que se rompan durante el trabajo, una bata que no impida que el usuario se empape de fluidos contaminados, no solo es una mala inversión, es un gasto.
El verdadero costo de un EPP de baja calidad no es su precio de compra. Es el costo indirecto: la improductividad, la reputación, las pérdidas por reprocesos y las sanciones legales.
La calidad de un EPP debe entenderse como una medida de seguridad, responsabilidad y sostenibilidad.
EPP para riesgo biológico: cada elemento cuenta
Los EPP para riesgo biológico deben proteger vías respiratorias, ojos, mucosas, manos y piel. Cada elemento cuenta para la protección, pues si alguno presenta deficiencias el otro no las cubre:
Gorro
Contiene el pelo y otros materiales que puedan desprenderse de la cabeza y contaminar a los pacientes, animales, sustancias, materiales, superficies y equipos.
Monogafas y caretas
Previenen el ingreso a los ojos de microorganismos presentes en gotas, rocíos, aerosoles, salpicaduras y secreciones.
Escafandra
Protección integral de cabeza, cara y vías respiratorias. Se utiliza en procedimientos con alto riesgo de aerosoles o exposición a patógenos de alta peligrosidad.
Guantes
Protegen del contacto con fluidos corporales y previenen la contaminación cruzada en el resto del entorno. Deben cubrir el puño de la bata o el overol.
Mascarillas y respiradores
Previenen la transmisión de microorganismos presentes en boca y vías respiratorias por aerosoles y gotículas desde el usuario y desde las personas, animales y sustancias en contacto con él. Los respiradores ofrecen mayor filtración (ej. N95).
Overol
Protege todo el cuerpo (torso, brazos y piernas) de forma integral. Es especialmente recomendado en procedimientos de alto riesgo, laboratorios de bioseguridad, manejo de residuos peligrosos y atención a pacientes con enfermedades de transmisión aérea o por contacto con fluidos. Ofrece una barrera continua que reduce puntos de exposición.
Bata
Previene la contaminación durante el trabajo. Cubre brazos, torso y piernas hasta más abajo de la rodilla.
Pantalón
Protege la pelvis y los miembros inferiores.
Delantales
Protegen el torso y las piernas, zonas más expuestas a la contaminación durante el trabajo. Pueden usarse sobre la bata en procedimientos con alto riesgo de salpicaduras.
Polainas y cubrezapatos
Protegen el calzado personal de fluidos y previenen el transporte de microorganismos en el calzado después de la atención al paciente. En algunas situaciones, se recomienda calzado de seguridad específico (botas).
Conclusión
El comité a cargo de la adquisición de EPP tiene la responsabilidad de asegurar que los elementos sean barreras reales. La selección debe basarse en evidencia científica, en estándares internacionales y en la experiencia de los trabajadores que los usan a diario.
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Un EPP de alta calidad no solo protege contra riesgos biológicos; también brinda comodidad y confianza, necesarios para el mejor desempeño, ya sea en áreas asistenciales, laboratorios o salas blancas.
[1] Jody R. Lori, Marjorie C. McCullagh, Alicia Krueger, Rockefeller Oteng, Sharps injuries among emergency department nurses in one tertiary care hospital in Ghana, International Emergency Nursing, Volume 28,2016,Pages 14-19,ISSN 1755-599X, https://doi.org/10.1016/j.ienj.2015.11.007
Por Katy Schuth B. – Redactora








