Actualizado octubre 13 – 2026
Publicado abril 14 – 2021

¿Cuál bata usar hoy?

Batas quirúrgicas estériles y no estériles - UM

Tiempo de lectura:
7 min

Las batas médicas son clave en la prevención de IAAS. Elegir el grado de protección correcto según el procedimiento y el riesgo reduce infecciones y costos. Una bata costo/efectiva protege al paciente y al profesional sin desperdiciar recursos. Te explicamos cómo.

  • ¿Por qué las batas médicas ayudan a controlar infecciones en hospitales y reducen costos?

Cuando realizamos análisis económicos en instituciones de salud para valorar el uso de uno o de otro dispositivo médico, con frecuencia nos preguntan cuál es la mejor bata médica. Nuestra respuesta suele ser simple:  la mejor bata médica es la que ofrece una relación equilibrada entre el precio y la función que debe cumplir como elemento de protección.

Esa relación debe ser uno a uno.

Sin desequilibrios ni desbalances.

La razón es esta: las batas médicas juegan un papel importante en el control y la prevención de infecciones asociadas a la atención sanitaria. Tienen una función de barrera que varía según el nivel de riesgo por el procedimiento, la actividad y el tipo de exposición a fluidos. Precisamente por eso, en Europa y Estados Unidos han establecido grados de protección para las batas. Esta clasificación no es un invento comercial: es un sistema regulatorio reconocido por autoridades sanitarias, y su existencia misma responde a la necesidad de que las instituciones elijan el producto correcto para cada momento de la atención.

Una bata efectiva

Una forma de definir una bata costo/efectiva es describir una que no lo es. Un par de ejemplos simples son estos:

Utilizar una bata quirúrgica para recibir un paciente en consulta externa y utilizar una bata con refuerzos en una traqueostomía. En esos casos, la protección es excesiva para el riesgo y, por lo tanto, se desperdicia una porción del costo.

Usar una bata que permita el paso de sangre a la piel y ropa del profesional de la salud y vestir una bata de algodón para atender pacientes en aislamiento. En ambos casos la bata es ineficaz, porque no cumplen el efecto esperado: proteger al usuario contra infecciones.

En un estudio se examinaron 140 batas quirúrgicas utilizadas en 70 procedimientos para determinar la «tasa de contaminación de las batas quirúrgicas durante la artroplastia total de cadera» y compararla con procedimientos de rodilla y columna[1].

Este caso evidencia el riesgo de infección para los pacientes y equipo quirúrgico, especialmente en cirugías de larga duración y alto volumen de fluidos.

En otras áreas de la institución el riesgo está relacionado con aerosoles, gotículas, contacto directo con líquidos de precaución universal y, claro, contaminación cruzada.

De una bata se espera entonces que minimice la exposición a virus y bacterias presentes en la piel, los líquidos de precaución universal de los pacientes y el ambiente, tanto para el profesional de la salud como para el paciente ante un riesgo evidente:

  • El vestuario contaminado de un profesional de la salud -que ha atendido varios pacientes sin cambiar su bata- puede ser la causa de un brote infeccioso.

  • Hilos, motas o partículas que caen en la herida de un paciente pueden iniciar un proceso de ISQ.

  • Las batas empapadas de sangre son un riesgo para el paciente: los patógenos presentes en la piel de los profesionales pueden viajar de regreso a la herida del paciente.

  • Los líquidos corporales del paciente -contaminados con bacterias o virus- pueden impregnar la bata y propiciar una infección en un profesional de la salud.

Así las cosas, una bata será eficaz cuando previene IAAS al profesional de la salud y al paciente. Para lograrlo, debe servir de barrera entre el paciente y el profesional de la salud en cada atención: ser repelente cuando se requiera, impermeable cuando se requiera, cubrir parcial o totalmente el cuerpo según se requiera y ser cómoda como para no distraer la atención del profesional de la salud innecesariamente.

Pero una bata eficaz no es automáticamente una bata costo-efectiva. Para saber si una institución está invirtiendo bien sus recursos, hay que evaluar el costo real, no solo el precio de compra.

Evaluar el costo real de las batas médicas

¿Cómo se evalúa el costo? La relación costo-efectiva se mide con el beneficio que se logre en salud.

Es decir, una bata es costo-efectiva, cuando se invierte lo justo y se obtiene el efecto esperado, en este caso, menos infecciones, menos costos en la atención a pacientes infectados. Distintos estudios señalan que hasta el 55% de las ISQ y entre el 35% y 68% de las IAAS son prevenibles con estrategias basadas en la evidencia.

Si eso se cumple, significa un gran ahorro para la institución y el sistema de salud.

  • ¿Batas quirúrgicas de uso único, desechables, tradicionales o de tela: cuál impacta más en los costos?

Por esa razón, comparar únicamente el precio de compra de una bata suele ser un análisis insuficiente. Los insumos suponen gastos agregados. En el caso de las batas médicas, por ejemplo, se requiere analizar las necesidades de inventario (son diferentes si se usan batas tradicionales o batas de uso único), el costo financiero de la adquisición, el de la lavandería, la esterilización, las pérdidas, la disposición final, el incumplimiento de la agenda por falta de dispositivos y las infecciones.

Al evaluar el precio y los otros costos se toman decisiones más adecuadas sobre la asignación de recursos.

Si se analiza el ahorro que podría obtenerse en la prevención de infecciones, las cifras podrían motivar nuevas decisiones de compra.

Por qué es tan importante que sea costo-efectiva

Como mencionamos, las IAAS son un gran problema para las instituciones y los sistemas de salud en todo el mundo. Son endémicas, propias de la actividad médica, no serán erradicadas, pero sí deben ser controladas.

Las IAAS afectan los resultados clínicos y económicos de las instituciones:

  • Claves para prevenir ISQ e IAAS mediante el uso de barreras de protección adecuadas

  • Prolongan la hospitalización entre seis y 30 días, limitando el giro-cama, disminuyendo la capacidad de atención y los ingresos.

  • Saturan los servicios de UCI/UCE, impidiendo la realización de nuevas cirugías o la atención a nuevos pacientes.

  • Es causa de morbi-mortalidad.

  • Aumenta el uso de antibióticos.

  • Aumenta el costo del manejo del paciente (laboratorio, medicamentos, dispositivos, recursos humanos, etc.)

Las infecciones tienen múltiples fuentes, una de ellas puede ser los elementos de protección personal.

  • Por qué la sangre de los pacientes es peligrosa para los médicos y profesionales de la salud si falla la barrera

Un estudio observacional publicado en 2025 hizo una evaluación integral de los riesgos para la salud asociados con la contaminación bacteriana por gramnegativos en las batas del personal sanitario en entornos clínicos. Evaluó 321 profesionales de la salud y encontró una tasa de contaminación microbiológica de las batas del 61,05%. Se identificaron bacterias gramnegativas, incluyendo patógenos del grupo ESKAPE (alta resistencia a los antimicrobianos). Las áreas críticas como UCI y quirófanos presentaron contaminación por bacterias de importancia médica.[2]

Este hallazgo subraya que las batas, lejos de ser un elemento pasivo, un uniforme o distintivo, pueden actuar como reservorios de patógenos resistentes, causantes de infecciones difíciles de tratar, si no se seleccionan y gestionan adecuadamente.

La mejor bata costo/efectiva

La selección de una bata debe partir de estándares verificables. Esto es, no es posible recomendar el uso de una misma bata para actividades que implican distintos riesgos. Si se quiere ser costo-efectivo, se deben cubrir las necesidades específicas con los productos indicados. Se logra una alta calidad de atención destinando los recursos precisos a prevención y protección de infecciones.

En Estados Unidos, la FDA reconoce la norma ANSI/AAMI PB70, que clasifica las batas en cuatro niveles de protección según su desempeño como barrera líquida. En Europa, la norma EN 13795 cumple una función análoga. Estas clasificaciones no son directamente equiparables entre sí, y en Latinoamérica aún no se ha adoptado una clasificación propia. Sin embargo, las instituciones sí exigen diferentes tipos de batas en sus procesos de adquisición.

Para hacernos a una idea clara, presentamos cómo la tecnología desarrolla dispositivos para cada riesgo y actividad:

Batas médicas según riesgo y actividad

  • ¿Cómo clasificar y seleccionar las mejores batas para médicos según la actividad y el nivel de riesgo?

  • Tipo de bata: Bata de aislamiento básica.
  • Desempeño esperado: Repelencia suficiente para exposición mínima a fluidos. Cubrimiento parcial del cuerpo.
  • Consideraciones operativas: Debe permitir cambio frecuente entre pacientes para evitar contaminación cruzada. Si se requiere un procedimiento invasivo, evaluar el riesgo y cambiar a una bata de mayor desempeño.
  • Tipo de bata: Bata de aislamiento reforzada.
  • Desempeño esperado: Repelencia a fluidos en zonas críticas (pecho, brazos). Cubrimiento total del torso.
  • Consideraciones operativas: El riesgo está asociado a aerosoles, gotículas, contacto directo con líquidos de precaución universal y contaminación cruzada. La capacidad de barrera es relevante porque el profesional permanece con la bata por períodos prolongados y puede estar expuesto a volumen abundante de fluidos.
  • Tipo de bata: Bata quirúrgica estándar.
  • Desempeño esperado: Repelencia a fluidos para otorgar protección adecuada durante procedimientos de corta duración y bajo volumen de fluidos.
  • Consideraciones operativas: Debe ser cómoda para no distraer la atención del cirujano. Bajo desprendimiento de motas, hilos o partículas.
  • Tipo de bata: Bata quirúrgica reforzada.
  • Desempeño esperado: Refuerzos en zonas específicas (pecho, brazos). Repelencia superior en áreas críticas.
  • Consideraciones operativas: El volumen de fluidos y el tipo de movimientos que requiera la técnica deben definir el tipo de refuerzo.
  • Tipo de bata: Bata quirúrgica de alto desempeño.
  • Desempeño esperado: Máxima protección: impermeabilidad y repelencia en toda la superficie. Bajo desprendimiento de partículas.
  • Consideraciones operativas: La duración prolongada y el alto volumen de fluidos exigen barrera constante. El equipo requiere vestuario cómodo y seguro para mayor concentración.

En muchas instituciones los criterios costo, eficiencia y comodidad de los profesionales de la salud son muy importantes a la hora de decidir la adquisición de ropa quirúrgica y batas médicas. Quieren utilizar bien los recursos, disminuir las infecciones y generar un ambiente de trabajo saludable. La atención segura se entiende como el resultado de un equipo de trabajo motivado a cuidar bien a sus pacientes porque su institución hace lo mismo con ellos.

Batas quirúrgicas estériles y no estériles UM,
Diseñadas para cada tipo de procedimiento

Batas quirúrgicas estériles y no estériles UM, Diseñadas para cada tipo de procedimiento

Conclusión

  • Criterios de eficiencia en la elección de EPP para médicos y equipos quirúrgicos

La bata tiene que responder adecuadamente a la exigencia de proteger al profesional y al paciente en el momento de la atención para poder ser efectiva. Si en efecto ayuda a optimizar recursos en la compra de insumos, procesos internos e infecciones asociadas a la atención sanitaria, entonces podrá calificarse de costo/efectiva.

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Evalúa con uno de nuestros asesores cuáles batas médicas garantizan la máxima costo-efectividad y seguridad para tu equipo de salud.

FUENTES:

[1] Klaber I, Ruiz P, Schweitzer D, Lira MJ, Botello E, Wozniak A. Contamination rate of the surgical gowns during total hip arthroplasty. Arch Orthop Trauma Surg. 2019 Jul;139(7):1015-1019. doi: 10.1007/s00402-019-03211-w. Epub 2019 May 24. PMID: 31127407.

[2] Moreno-Torres D, Jiménez-Zamarripa CA, Munguía-Mogo SM, Calzada-Mendoza CC, Cruz-Cruz C, Durán-Manuel EM, Gutiérrez-Ramírez A, Castro-Escarpulli G, Vélez-Cruz ME, Sosa-Hernández O, Rojas-Bernabé A, Leal-Escobar B, García-Hernández OA, Vásquez-Jiménez E, Lugo-Zamudio GE, Tamayo-Ordóñez MC, Tamayo-Ordóñez YJ, Razo Blanco-Hernández DM, Hernández-Castellanos B, Castañeda-Ortega JC, Paredes-Mendoza M, Loyola-Cruz MÁ, Bello-López JM. Comprehensive Assessment of Health Risks Associated with Gram-Negative Bacterial Contamination on Healthcare Personnel Gowns in Clinical Settings. Microorganisms. 2025 Jul 18;13(7):1687. doi: 10.3390/microorganisms13071687. PMID: 40732197; PMCID: PMC12299201.

Por Katy Schuth B. – Redactora

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