Gasas y compresas baratas:
¿le ahorran dinero a tu institución?
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Adquirir gasas y compresas no debería ser una tarea rutinaria dentro de la gestión de suministros de una institución sanitaria. Tampoco una compra mal informada. Este simple insumo puede significar la diferencia entre buenos y malos resultados clínicos y financieros.
Las gasas y compresas son, junto con los guantes y las jeringas, los insumos de mayor consumo en hospitales y clínicas. Su uso es diario, masivo y transversal a todos los servicios: urgencias, quirófanos, cuidados intensivos y especiales, hospitalización y consultas externas. Por esta razón, la compra de gasas y compresas no es un asunto menor: tiene un impacto directo en la seguridad del paciente, la eficiencia operativa y el presupuesto del centro.
¿Cómo garantizar la compra del producto adecuado? ¿Qué características técnicas deben evaluarse? ¿Cómo elegir al proveedor correcto? ¿Qué indicadores ayudan a medir el retorno de la inversión? ¿Se justifican las decisiones de compra de gasas y compresas solo por el precio?
Analizar el costo total, no solo el precio unitario
El insumo más barato no siempre es el más económico a largo plazo. Todos conocemos casos en los que una institución adquiere lotes baratos de gasas que resultan de «mala calidad», generando problemas con el paciente, el personal y falsos ahorros. Si el costo de atender una infección del sitio quirúrgico puede ser hasta un 700% mayor que el de una cirugía sin complicaciones, invertir en gasas y compresas de calidad es, por tanto, una estrategia fundamental.
Para entender el impacto que día a día, hora tras hora, tiene el consumo de gasas y compresas, pensemos en los factores que involucran su uso:
Cuando lo barato sale caro, muy caro
Al tomar valores reales de consumo y multiplicarlos por 1.000 pacientes el resultado puede sorprender:
En el caso de las gasas:
El mayor tiempo de trabajo de enfermería en la gestión de heridas, sumado al consumo más alto del producto (porque se necesitan más unidades para lograr el mismo efecto), demuestra que la gasa de baja calidad no es tan económica como se espera. El ahorro en el precio unitario se diluye ante el aumento del tiempo de cura, el consumo excesivo y el riesgo de complicaciones.
En el caso de las compresas quirúrgicas:
La incidencia de infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) y el mayor consumo intraoperatorio —hasta el doble de unidades por cirugía— deberían conducir a una decisión clara: adquirir compresas de mejor calidad. Aunque el precio unitario sea más alto, el ahorro en unidades, en infecciones evitadas, en la reducción de la estancia hospitalaria y la optimización del tiempo quirúrgico compensan con creces la inversión inicial.
En resumen, lo que se ahorra en precio unitario se pierde en tiempo, mayor consumo y extra costos por infecciones. Una sola ISQ que se evite, significa un ahorro de millones. Por eso, en gasas y compresas, elegir calidad tiene retorno medible.
1. Prevención de infecciones y complicaciones
Una gasa o compresa de baja calidad puede ser un factor de riesgo crítico.
«A pesar de la gran disponibilidad de apósitos, aún no hay nada que reemplace la funcionalidad de las gasas y compresas tradicionales», afirma Nancy Castillo, especialista de producto de UM-Union Medical. Las razones son estas:
2. Optimización del proceso de cicatrización
La calidad del apósito influye directamente en la fisiología de la curación.
3. Eficiencia operativa y reducción de costes
Invertir en calidad se traduce en un ahorro a largo plazo.
Conoce las gasas y compresas quirúrgicas para el cuidado de las heridas de la piel · UM ·
Compresas UM
Compresa de absorción rápida con nuevo empaque más seguro y resistente, especial para el secado de fluidos en cirugía.
Gasa tejida
con material radiopaco UM
Especialmente diseñadas para el área quirúrgica por su bajo despeluzamiento.
Gasas NO tejidas estériles UM
Por su suavidad, absorción, bajo despeluzamiento y economía son las preferidas para las curaciones y limpieza de la piel.
Gasas tejidas 100% algodón UM
Las tradicionales con bordes externos plegados para minimizar el desprendimiento de hilos.
Conclusión
El interés de la industria médica en los apósitos se deriva de la necesidad de abordar de manera efectiva los desafíos asociados a las heridas de la piel: promover la curación y minimizar las complicaciones.
El avance en la tecnología se observa en nuevos desarrollos y en las gasas y las compresas. Se trata de insumos y dispositivos de alto consumo en las instituciones sanitarias y por lo mismo realizar compras costo efectivas es una decisión estratégica.
Optimiza el manejo de heridas y acelera la recuperación de los pacientes
Ofrece a tu equipo de salud insumos de alta tecnología diseñados para la prevención de infecciones y el cuidado integral de la piel.
Por Katy Schuth B. – Redactora













