¿Importa el color en las mascarillas?
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Contrario a lo que muchas personas creen, el color de una mascarilla no determina por sí solo su nivel de protección. Sin embargo, estudios recientes han explorado cómo algunos pigmentos y tratamientos superficiales podrían modificar ciertas propiedades fisicoquímicas del material, relacionadas con humedad, adherencia microbiana y comodidad de uso.
En algunas ocasiones, al hablar con profesionales de la salud y personal administrativo de instituciones sanitarias, hemos identificado una curiosa percepción sobre el color de las mascarillas para procedimientos. Se suele pensar que las mascarillas blancas son “odontológicas” y las azules “clínicas”.
¿Es esto cierto?
La evidencia científica no respalda una diferencia de protección basada únicamente en el color. Sin embargo, sí existen razones históricas y culturales que ayudan a explicar esta percepción.
Durante muchos años, los odontólogos utilizaron mascarillas blancas de tela reutilizable para protegerse de salpicaduras y fluidos. Por asociación, el color blanco quedó vinculado al entorno odontológico. Más adelante, los tonos azules y verdes comenzaron a popularizarse en hospitales y quirófanos, principalmente por razones visuales: generan menos fatiga ocular, ofrecen buen contraste frente a la sangre y se diferencian fácilmente de las batas blancas tradicionales.
En otras palabras: el color se adoptó históricamente por razones distintas a la eficacia.
Lo que dice la ciencia sobre el color y la superficie de las mascarillas
En los últimos años, algunos estudios experimentales han analizado cómo los pigmentos y tratamientos químicos utilizados para dar color a ciertos materiales pueden modificar propiedades superficiales relacionadas con:

Humedad

Carga
electrostática

Energía
superficial

Adherencia microbiana

Humedad

Carga electrostática

Energía superficial

Adherencia microbiana
Algunas investigaciones de laboratorio han observado diferencias en la adhesión de microorganismos sobre materiales textiles de distintos colores. En ciertos modelos experimentales, las superficies blancas mostraron menor adherencia bacteriana que algunas superficies teñidas oscuras.
¿Por qué algunos pigmentos podrían modificar la superficie?
La explicación propuesta por algunos investigadores sobre el efecto de los tintes en las telas tiene relación con la química de superficie.
Los pigmentos y tratamientos utilizados para teñir ciertos materiales pueden alterar propiedades como la carga eléctrica superficial o la interacción con moléculas de agua y microorganismos. En términos sencillos, algunas superficies pueden resultar ligeramente más favorables o menos favorables para la adhesión microbiana.
Esto no significa que una mascarilla “atraiga” o “repela” completamente bacterias y virus. Todos los materiales utilizados en mascarillas pueden contaminarse durante el uso. La diferencia observada en algunos estudios corresponde únicamente a variaciones de adherencia superficial bajo condiciones experimentales específicas.
Por ello, aunque estas investigaciones son interesantes desde el punto de vista de ciencia de materiales, todavía no reemplazan los criterios tradicionales utilizados para evaluar equipos de protección personal para ambientes sanitarios.
El asunto de la repelencia al agua: ¿depende del color?
Otro punto que genera confusión es la relación entre color y repelencia a líquidos.
Algunas personas creen que las mascarillas azules “repelen líquidos” mientras las blancas “los absorben”. En realidad, el comportamiento frente a fluidos depende principalmente del material y de los tratamientos aplicados durante la fabricación, no del color.
Las mascarillas quirúrgicas modernas suelen estar compuestas por tres capas, cada una con funciones específicas:
En muchas mascarillas, la capa externa recibe tratamientos hidrofóbicos para disminuir el paso de líquidos, mientras la capa interna puede tener propiedades más absorbentes para mejorar la comodidad del usuario.
Estas propiedades dependen del tipo de fibra, la estructura del material y los recubrimientos químicos utilizados, no del color visible de la mascarilla.
Por eso, una mascarilla blanca puede ser altamente resistente a fluidos y una azul puede no serlo, dependiendo de sus especificaciones técnicas.
En conclusión, ¿qué dice actualmente la evidencia y cuáles son los criterios realmente importantes al elegir una mascarilla para uso clínico, odontológico, veterinario o administrativo? Que el color, por sí solo, no determina la eficacia clínica y que la protección real de una mascarilla depende principalmente de:
La calidad
del material filtrante
El ajuste
facial
La resistencia
a fluidos
El número
y tipo de capas
Las certificaciones técnicas
(ASTM, Niosh, etc.)
Tiras vs. elásticos: un aspecto realmente importante
El sistema de sujeción sí tiene impacto importante en el desempeño de una mascarilla.
Diversos estudios de ajuste (“fit testing”) han demostrado que los sistemas de tiras alrededor de la cabeza suelen proporcionar mejor sellado facial que los elásticos auriculares, especialmente en procedimientos prolongados o de alto riesgo.
Las tiras distribuyen mejor la presión y ayudan a reducir fugas laterales. Por el contrario, los elásticos de oreja pueden generar puntos de fuga dependiendo de la forma del rostro y la tensión del material.
Sin embargo, los elásticos auriculares siguen siendo ampliamente utilizados por comodidad y rapidez de uso. Además, algunos usuarios mejoran el ajuste utilizando extensores o sujetando los elásticos detrás de la cabeza, lo que mejora su eficacia.
En entornos con alta exposición a aerosoles o fluidos, el ajuste adecuado puede ser más importante que el color de la mascarilla.
Recomendaciones por tipo de actividad
Teniendo en cuenta la evidencia disponible, y que la ciencia de materiales aun no es un criterio clínico para la selección de mascarillas como EPP, esto es lo que debe considerarse:
Finalmente, el entorno y el uso son los otros criterios para considerar:
Quirófano
Prioridad principal:
Máxima protección a fluidos y buen ajuste
Recomendación:
Mascarillas quirúrgicas certificadas, preferiblemente con tiras
Urgencias
Prioridad principal:
Protección frente a aerosoles y salpicaduras
Recomendación:
Alto nivel de filtración y buen sellado
Hospitalización/UCI/ Laboratorio
Prioridad principal:
Balance entre comodidad y protección
Recomendación:
Según duración de uso y riesgo biológico
Odontología general
Prioridad principal:
Protección frente a aerosoles
Recomendación:
Buena filtración y ajuste facial
Cirugía oral / implantes
Prioridad principal:
Alta exposición a fluidos
Recomendación:
Mascarillas de alta resistencia a fluidos
Consulta veterinaria
Prioridad principal:
Protección básica y comodidad
Recomendación:
Según nivel de exposición
Uso administrativo
Prioridad principal:
Comodidad y uso prolongado
Recomendación:
Según políticas institucionales
Conclusión
El color de una mascarilla no determina por sí solo su nivel de protección. La evidencia científica actual indica que la seguridad depende principalmente de la calidad del material, la capacidad de filtración, la resistencia a fluidos y el ajuste facial.
Algunos estudios recientes sugieren que ciertos pigmentos y tratamientos superficiales podrían modificar propiedades relacionadas con adherencia microbiana y humedad. Sin embargo, estos hallazgos todavía se consideran experimentales y no constituyen un estándar clínico para elegir mascarillas.
Más allá del color, la recomendación sigue siendo seleccionar mascarillas certificadas, adecuadas para el nivel de riesgo y correctamente ajustadas al rostro del usuario.
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Por Katy Schuth B. – Redactora




















