Actualizado abril 14 – 2026
Revisado junio 2 – 2022
Publicado enero 14 – 2021
¿Cómo limpias esa superficie?
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La limpieza y desinfección de superficies en instituciones de salud representa uno de los desafíos más importantes para los programas de prevención y control de infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS).
Se trata de una actividad en apariencia sencilla, sin embargo, la evidencia disponible muestra que:
“Múltiples estudios han demostrado que la limpieza y desinfección manual de superficies en hospitales es subóptima. En muchas instalaciones, solo entre el 40 y el 50% de las superficies que deben limpiarse son limpiadas por el personal de limpieza”. [1].
La magnitud del problema se comprende mejor al considerar que patógenos tales como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), norovirus, Clostridium difficile, Enterococcus resistente a la vancomicina y especies de Acinetobacter, etc., suelen encontrarse en las superficies hospitalarias en concentraciones suficientes para la transmisión, sobreviviendo durante períodos prolongados a pesar de los intentos de eliminarlos.[2]
En este contexto, no deberíamos continuar subestimando la contaminación del entorno hospitalario como factor de riesgo, con consecuencias directas en la seguridad del paciente, la duración de la hospitalización y los costos institucionales.
Causas de una limpieza inadecuada en los hospitales
Las fallas en los procesos de limpieza y desinfección rara vez obedecen a una sola causa. Por el contrario, responden a una combinación de factores operativos, técnicos y relacionados con los insumos utilizados. Identificarlos es el primer paso para implementar soluciones efectivas.
1. Factores asociados al personal
La alta rotación del personal de limpieza, las ausencias frecuentes y la escasez de recurso humano capacitado son el gran problema en muchas instituciones. En el Sheikh Shakhbout Medical City (Emiratos Árabes Unidos), en un seguimiento riguroso para disminuir las infecciones de Candida auris, el índice de cumplimiento de protocolos de desinfección cayó de un 100% a un 78% en apenas un mes, un hecho que pudo atribuirse directamente a cambios de personal[3]. Y es que las capacitaciones pierden vigencia cuando el personal cambia constantemente.
2. Responsabilidades sin definir
Algunos estudios han señalado que la falla se presenta porque ciertas áreas o equipos no tienen un responsable asignado y por lo tanto las tareas de limpieza no se realizan.
3. Superficies difíciles
Una causa frecuente se refiere a la dificultad que ofrecen ciertos elementos por su diseño y complejidad para una limpieza mecánica exhaustiva: barandas de camas, rieles de suero, teclados de equipos y piezas articuladas son superficies de alto contacto en donde persiste la contaminación.
4. Desinfectantes contaminados o mal preparados
Un hallazgo documentado en la literatura ilustra bien el riesgo: en estudios que analizaron superficies antes y después de la limpieza de rutina, se encontró que el balde de desinfectante de amonio cuaternario utilizado por el personal contenía concentraciones significativas de Serratia marcescens y Achromobacter xylosoxidans, y que las cepas recuperadas de las superficies de la habitación eran genéticamente idénticas a las del balde (confirmado por electroforesis en gel de campo pulsado). La limpieza había distribuido el patógeno, no eliminado[4]. Este tipo de falla no es excepcional: las causas pueden ser error humano, dosificación automática mal calibrada o, en contextos de restricción presupuestaria, la práctica de reducir concentraciones para extender el producto. El agua y el jabón, si bien útiles para la remoción de suciedad visible, no garantizan la eliminación de microorganismos de alto riesgo epidemiológico.
5. El papel crítico de los insumos: los paños de limpieza
Un aspecto frecuentemente infra valorado es el impacto del material del paño en la efectividad de la desinfección. Paños de algodón y algunos de microfibra con alto contenido de celulosa pueden neutralizar la acción antimicrobiana del amonio cuaternario, uno de los desinfectantes más utilizados en el entorno hospitalario. Como lo explican Edwards y colaboradores (2017) en Science and Technology of Advanced Materials:
“También es importante considerar que durante la acción de limpieza algunos microorganismos podrían simplemente transferirse a otro lugar de la superficie tratada en lugar de eliminarse. Esta transferencia depende de la capacidad de retención de la toallita y de la actividad bactericida del desinfectante adsorbido en ella.”
Esta observación subraya la importancia de seleccionar insumos que combinen una alta capacidad de retención con compatibilidad química con los desinfectantes empleados.
Los paños reutilizables tienen una vida útil limitada. El deterioro causado por el uso de hipoclorito y los ciclos de lavado con agua caliente reduce su capacidad de arrastre y puede incrementar la liberación de partículas. Un estudio comparativo mostró que, aunque los paños de microfibra nuevos ofrecen buen rendimiento, los de algodón pueden presentar una eficacia superior después de múltiples ciclos de reprocesamiento. Esta variabilidad introduce un factor de incertidumbre que dificulta garantizar resultados consistentes.
6. El estilo propio en la limpieza
Aun cuando la técnica de limpieza se ejecute correctamente, persiste el riesgo de que los microorganismos no sean eliminados. Depende de la fuerza que se imprima, las veces que se pase sobre la superficie y el uso mismo que tenga el paño con que se limpia: lo usual es que los microorganismos sean transferidos a otro lugar.
Soluciones para una limpieza efectiva
Abordar estos desafíos requiere soluciones que se centren en la mitigación del riesgo. El principio rector, ampliamente aceptado entre expertos, es el siguiente: las superficies deben limpiarse y desinfectarse según su probabilidad de ensuciarse e infectarse. Esto implica comprender el nivel de riesgo de cada servicio —quirófanos, unidades de cuidado intensivo, hospitalización general— y adaptar las técnicas y los insumos en consecuencia.
La magnitud del impacto que puede lograrse mediante intervenciones en este ámbito ha sido cuantificada en la literatura científica. Como señalan Xu y colaboradores (2025) en Scientific Reports:
“La limpieza y desinfección intensivas de las superficies ambientales pueden reducir la incidencia de infecciones causadas por organismos multirresistentes y Clostridium difficile entre un 10 y un 30 por ciento.”
Esta evidencia respalda la importancia de invertir en programas estructurados de desinfección ambiental como parte integral de las estrategias de control de infecciones.
Un estudio publicado en 2024 en el American Journal of Infection Control evaluó la efectividad de diferentes combinaciones de agentes químicos, métodos de aplicación y tipos de paños frente a Staphylococcus aureus. Los resultados indicaron que el método más efectivo para reducir la contaminación fue “rociar la superficie y limpiar con el paño” (spray surface and wipe, SSW). En cuanto a los materiales, los paños de microfibra y los no tejidos (uso único) demostraron generar la menor contaminación cruzada hacia superficies ya desinfectadas.
No obstante, el mismo estudio subraya un hallazgo de particular relevancia: todos los paños retuvieron bacterias viables después de su uso. Esta constatación tiene implicaciones directas en la práctica clínica, pues indica que la reutilización de un mismo paño entre diferentes superficies o entre pacientes constituye un riesgo de contaminación cruzada que puede y debe evitarse.
¿Qué sucedería si comparamos el uso de toallas desechables con amonio cuaternario colgadas junto a cada cama de hospitalización versus las prácticas estándar con paños reutilizables y baldes de hipoclorito?
En el Shamir Medical Center de Israel hicieron un ensayo clínico cruzado y aleatorio, con 7.725 pacientes durante 47.670 días-persona. Los resultados mostraron que las toallas desechables aumentaron significativamente la frecuencia de limpieza, redujeron la contaminación ambiental por organismos multirresistentes (OMDR) y se asociaron con una menor incidencia de nuevas adquisiciones de OMDR y con disminución de la mortalidad.
Laboratorios y central de mezclas
En estas zonas el riesgo de contaminación cruzada es constante y los equipos son sensibles. El paño debe tener alta capacidad de arrastre de partículas, ser compatible con los productos de limpieza y desinfección, y no interferir con la actividad del amonio cuaternario. El desprendimiento de fibras (lint) es un factor crítico: las partículas sueltas contaminan muestras, reactivos y equipos de precisión.
Para entornos de alto control de contaminación, los paños sintéticos no tejidos con bordes sellados son la opción preferida porque minimizan la generación de partículas y el desprendimiento de fibras.
Recomendación: la frecuencia de limpieza en estas áreas exige un producto de alto consumo y rendimiento consistente: paño de uso único sin celulosa, en rollo o individual, con alta absorción y baja generación de partículas. Cambio entre cada equipo o zona de trabajo.
Hospitalización y unidades de cuidado intensivo
Las habitaciones de hospitalización concentran múltiples superficies de alto contacto: barandas, mecanismos de cama, mesas, atriles, patos, jarras. La forma irregular de estas superficies exige un paño flexible y con alta capacidad de arrastre para que remueva efectivamente los microorganismos.
Recomendación: paños de un solo uso que permitan limpiar una superficie y desecharse antes de pasar a la siguiente. Esta práctica evita la transferencia de patógenos desde superficies de alto riesgo —como barandas de cama— hacia otras áreas. Los paños de uso único deben ser compatibles con desinfectantes de amplio espectro.
Quirófanos
El contacto potencial con sangre y fluidos corporales convierte cualquier paño reutilizado en un vector de alto riesgo. El uso de un paño nuevo por superficie o por procedimiento es indispensable para prevenir la contaminación cruzada.
La limpieza entre procedimientos y al cierre del turno exige paños que resistan bien la humedad, los desinfectantes y la fricción intensa, sin rasgarse ni desprender pelusas.
La velocidad de absorción es también un factor operativo: en la preparación de sala entre pacientes, el tiempo disponible para la limpieza es limitado.
Recomendación: paño de uso único o descartable, superabsorbente, resistente a hipoclorito y a desinfectantes de alto nivel. El consumo es alto; intentar reducirlo para reutilizar paños es una falsa economía frente al costo de una infección del sitio operatorio.
Secado de manos
El lavado de manos es la medida fundamental de prevención de infecciones. El secado debe hacerse con paños descartables; el uso de compresas reutilizables, aunque común, representa un costo mayor.
Recomendación: paño desechable en rollo o plegado en “Z”, de alta absorción. El consumo es naturalmente alto; intentar reducirlo compromete la eficacia del lavado de manos.
Conclusión
La decisión sobre qué tipo de paño clínico utilizar en las tareas de limpieza y desinfección es muy importante para lograr altos estándares en la calidad de los servicios sanitarios. La mejora en las prácticas de limpieza y desinfección de superficies produce mejores resultados en la prevención y control de infecciones.
Entender las necesidades de cada área de la institución es clave para determinar las mejores técnicas y productos a utilizar.
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Fuentes:
[1] Boyce, JM Tecnologías modernas para mejorar la limpieza y desinfección de superficies ambientales en hospitales. Antimicrob Resist Infect Control 5, 10 (2016).
[2] Song, Vossebein y Zille (2019) en su revisión publicada en Antimicrobial Resistance & Infection Control
[3] Al Hajjeh RJ, Maniamma PM, Rego JL, Awwad M, Nsutebu EF. Right approach: improvement in cleaning and disinfection of medical equipment in use – Sheikh Shakhbout Medical City (SSMC) experience. BMJ Open Qual. 2025 Apr 21;14(2):e002958. doi: 10.1136/bmjoq-2024-002958. PMID: 40258638; PMCID: PMC12015705.
[4] Boyce John M., Modern technologies for improving cleaning and disinfection of environmental surfaces in hospitals
Por Katy Schuth B. – Redactora














Imagen uso exclusivo UM


